ASESINATO JUSTO
Dos policías al límite
Se ha dicho hasta la saciedad, y como no tengo intención de ser original, pues yo lo repito otra vez: Al Pacino y Robert De Niro han actuado juntos aunque no revueltos en tres películas: «El padrino, segunda parte», donde nunca se vieron las caras, «Heat», donde se las vieron casi furtivamente, y ahora en «Asesinato justo», donde eso, verse las caras, es lo único que prácticamente hacen. Y en lugar de tener a dos genios del cine como Francis Ford Coppola o Michael Mann tras las cámaras, en este caso disponen de… Jon Avnet («88 minutos»).
Uno se pregunta cuántos guiones los agentes de Al Pacino, que tiene 68 años, y Robert De Niro, que cuenta con 65, habrán recibido durante las últimas décadas pidiéndoles que se los leyeran y pensaran en protagonizarlos. La verdad es que deben ser cientos. El por qué los dos han elegido el de Asesinato justo como testamento cinematográfico de su arte es un misterio. Y lo que tampoco tiene respuesta es cómo es posible que este cúmulo de clichés del cine policial venga firmado por Russell Gewirtz, quien hará unos tres años deleitó a las audiencias con los diálogos de la extraordinaria Plan oculto, de Spike Lee. No es que Asesinato justo sea horrenda: no alcanza los niveles de penuria cinematográfica de cintas como 88 minutos, Otra terapia peligrosa, Showtime o Una relación peligrosa. Pero cuando dos actores del calibre de Pacino y De Niro se juntan en un proyecto y éste es vendido como si se tratara del advenimiento del Salvador, uno espera algo más. Mucho más. Nunca una película que viene acompañada de la frase: «dirigida por Jon Avnet».
VETERANOS Y COLEGAS
Avnet es más reconocido como productor que como realizador. A él se le deben films, en la primera faceta, como Risky Business, Somos los mejores, Los tres mosqueteros, Cuando un hombre ama una mujer y Sky Captain y el mundo del mañana, que tampoco eran ninguna maravilla. De su filmografía como director emergen cintas como Tomates verdes fritos, Intimo y personal, la citada 88 minutos y El laberinto rojo, que tampoco eran ninguna maravilla, valga la redundancia. Una palabra que podría definirlo es impersonal. Otra es predecible. Y una tercera es irrelevante. Tales adjetivos se podrían emplear para describir Asesinato justo. Pero como era de preveer, la combinación en pantalla de De Niro y Pacino le da un toque de calidad e interés al conjunto que ayuda a hacer pasar unos cien minutos más o menos entretenidos.
Turk (Robert De Niro) es un detective de Nueva York que aparece en pantalla confesando el asesinato de catorce criminales. La razón no es otra que limpiar las calles de escoria que la justicia, por el método tradicional y aburrido del arresto-juicio-sentencia, no ha sabido cómo quitarse de encima. Claro que no todo está tan claro (o al menos eso es lo que intentan hacernos creer Avnet y Gewirtz: quien no deduzca el devenir del relato durante los primeros treinta minutos, será mejor que despierte). Turk comparte casos con su compañero de armas Rooster (Al Pacino). Nadie parece fiarse de ellos, especialmente su superior, Hingis (el siempre excelente y añorado Brian Dennehy), quien encarga a una pareja de policías jóvenes, Simón Pérez (John Leguizamo) y Ted Riley (Donnie Wahlberg), que supervisen los avances de la investigación en el caso del vigilante nocturno (la historia es contada en flashback, a partir de la confesión antes comentada). El «modus operandi» del asesino es dejar siempre un poema de lo más cursi en la víctima, que puede ser un traficante de drogas, un violador o el criminal de moda en el cine USA, un cura pedófilo.
CINE TELEVISIVO
En fin, que mientras Turk y Rooster investigan por su cuenta, Pérez y Riley lo hacen por la suya, llegando a la conclusión de que crímenes como esos sólo han podido ser llevados a cabo por un profesional y, más concretamente, por un veterano policía. Las pistas (la muerte de un asesino de niños que había sido encarcelado después de que Turk ofreciera pruebas manipuladas) apuntan al compañero de Rooster. Pero, ¿es él realmente ese vigilante nocturno? ¿O está Turk tratando de ocultar el verdadero culpable? Mmmmmm…
Cuando la pequeña pantalla deleita con casos de los más variados (desde The Shield hasta CSI, pasando por las distintas versiones de Ley y orden o ese thriller médico que es House), el cine se las ve y desea para aportar algo nuevo al género policial. Así, Asesinato justo podría haber sido tranquilamente un episodio especial de algunos de esos programas, pero hinchado por la presencia de sus dos intérpretes principales y un presupuesto de 60 millones de dólares, alcanza la gran pantalla con ínfulas de grandeza. Si el libreto de Gewirtz –que, repito, no es nada del otro mundo– hubiera sido puesto en imágenes por alguien con más energía e ideas (pienso en Tony Scott), el deleite hubiera sido generalizado. En su lugar, nos quedan las miradas y gestos de una pareja de genios (que de vez en cuando se limitan a cobrar el cheque) que, a estas alturas, quizás deberían ser mas selectivos. Alex Faúndez
USA, 2008. T.O.: «Righteous Kill». Director: Jon Avnet. Productores: Rob Cowan, Avi Lerner, Randall Emmett, Jon Avnet, Lati Grobman, Alexandra Milchan, Daniel M. Rosenberg. Producción: Emmett-Furla Films/Grosvenor Park Media para Overture-Millenium. Guión: Russell Gewirtz Fotografía: Denis Lenoir. Diseño de producción: Tracey Gallacher. Música: Edward Shearmur. Montaje: Paul Hirsch. Intérpretes: Robert De Niro (Turk), Al Pacino (Rooster), Curtis Jackson (Spider), Carla Gugino (Karen), Donnie Wahlberg (Ted Riley), Alan Rosenberg (Stein), Brian Dennehy (Hingis), John Leguizamo (Simón Pérez)
Articulo publicado en el número 284, Octubre 2008.
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