THE CRAZIES
El virus del horror Por Antonio José Navarro
Cuando en 1973 George A. Romero realizó The Crazies, tenía muchas cosas en su mente más allá del horror y el gore. Al igual que en La noche de los muertos vivientes, utilizó una «simple» película de terror como un explosivo barómetro cultural a fin de tomar la medida al tumultuoso momento histórico que vivía entonces Estados Unidos: la guerra del Vietnam y una perversa desconfianza hacia el entramado industrial-militar del Pentágono, la creciente crisis del Watergate y la corrupción política en general, el fin del «American Way of Life» y el fracaso de la contracultura… El cine de terror volvía a convertirse, en manos del cineasta neoyorquino, en un espacio metafórico y mitológico para hablarnos de temas vinculados con la realidad de su tiempo, y de sus miedos como ciudadano ante los mismos. Lastrada por un tono discursivo algo reiterativo y una tosquedad formal más imputable a la escasez de medios que a una verdadera voluntad de estilo, The Crazies estaba salpicada de momentos perturbadores –la escena en que un padre y su hija «contaminada» hacen el amor…–, y de burdas ideas propias de un film conspiranoico –la locura de los habitantes de Evans City es producto de un arma biológica llamada Trixie, vertida en un río tras estrellarse el avión que la transportaba–, pero funcionaba.
El remake dirigido por Breck Eisner y escrito por los guionistas Scott Kosar y Wright Ray ha mantenido los elementos clave del argumento de Romero, incluyendo la operación de cuarentena / aniquilación de los militares de EE.UU. para contener «su» virus. Pero The Crazies, versión 2010, actualiza su discurso cargando las tintas contra el ejército –quien tiene una presencia mucho más agresiva y deshumanizada, con sus trajes blancos de aislamiento y máscaras antigás, similares a las hordas higienizantes del film de Peter Fleischmann El virus de Hamburgo (1979)–, mostrado como una fuerza de ocupación (¿Irak?) que convierte el pueblecito de Odgen Marsh en un inmenso y sucio campo de refugiados; la omnipotencia de la tecnología militar como brazo represor de un sistema social / económico que, a la hora de la verdad, no entiende de leyes ni derechos fundamentales; la fragilidad de la civilización ante una situación límite, que hace aflorar los peores y más primitivos instintos de los seres humanos… The Crazies no es una cinta de «tema», pero no carece de significados, de sugerencias, de reflexiones. Y dada la abundancia de irritantes films de terror sobre virus y zombis desatada en el cine moderno, siempre es un placer encontrar una nueva película de este (sub)género que sabe cómo provocar tensión, construir atmósferas, visualizar la violencia de manera contundente y elegante –cf. cómo uno de los «infectados» va ensartando con una horca los cuerpos de los enfermos en un hospital de campaña–, y dar cierta entidad dramática a los esquemáticos personajes, la suficiente para maquillar con efectividad su carácter de meros clichés. Un logro atribuible a Breck Eisner, artesano dotado de brío y fuerza, al que habrá que seguirle la pista.
USA-Emiratos Árabes, 2010. Director: Breck Eisner. Con: Timothy Olyphant, Radha Mitchell, Joe Anderson, Danielle Panabaker, Christie Lynn Smith.
Articulo publicado en el número 303, Junio 2010.
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