MATTHEW GOODE

Protagonista de «Retorno a Brideshead»                                                                                          

                                                                                                       Por Gabriel Lerman


A los treinta años, este actor inglés nacido en Exeter y educado en la prestigiosa Webber Douglas Academy of Dramatic Arts de Londres es una de las figuras que más rápidamente ascienden por la escalera de la fama en su país natal, y, ¿por qué no?, también en Hollywood. Más allá de que haya sido uno de los protagonistas de «Match Point», de Woody Allen, «Copying Beethoven» y «The Lookout», la comedia en la que compartió cartel con Isla Fisher, Matthew Goode ha sido uno de los elegidos para integrar el reparto de la esperada «Watchmen», que ya ha rodado Zack Snyder. Y mientras tanto, podemos apreciar su talento en «Retorno a Brideshead», la nueva adaptación cinematográfica de la novela de Evelyn Waugh, que ya fue llevada a la televisión en una miniserie británica en 1981 convirtiéndose en objeto de culto para millones de fanáticos alrededor del mundo. 


Habías visto la miniserie británica?

— Sí, fue un regalo de mi agente. Fue curioso, porque cuando me lo dio, me dijo que era el tipo de material que yo tenía que tratar de conseguir, y en cierto modo fue profético. Sabía que Emma Thompson y Michael Gambon ya se habían comprometido para la nueva versión y sé que, en cierta manera, éste es mi primer papel protagonista, pero la verdad es que nunca elegí hacerlo. Tuve que pasar por todo el proceso de audiciones, pero además no me presenté para el papel de Charles sino para el de Sebastian, pero Julian Jarrold, el director, me explicó que nunca me consideró para otra cosa que para Charles. Sin embargo, yo no estaba muy seguro con respecto a este papel, porque cuando leí el guión no terminé de entender sus razones. Ahora me parece gracioso porque es obvio que éste es un hombre solitario una vez que le quitas toda su armadura, un hombre que no sabría cuál es su lugar en el mundo si no fuera por su madre y por sus propias creencias religiosas. En cualquier caso, no dudé ante la posiblidad de participar porque me parecía un proyecto muy atractivo; aunque ya se habría llevado a la pantalla antes, la verdad es que el cine y la televisión son dos bestias muy diferentes. Además, la posibilidad de trabajar con Emma Thompson superó todos mis miedos de que este film no lograra estar a la altura de la serie.

— ¿Fue un rodaje complicado?

— Sí, filmábamos seis días por semana, y además como estaba en todas las escenas terminé trabajando jornadas de dieciséis o diecisiete horas, lo cual no fue terrible porque para mí actuar es un gran placer. Creo que parte de que la demanda fuera tan grande tuvo que ver con que la voz de Charles es muy importante en la novela y en la versión filmica no se usó un narrador, como sí se hizo en la versión televisiva. La verdad es que sentí una enorme presión, sobre todo cuando no se filma en forma correlativa al argumento y tienes que recordar en qué parte estás de la historia. A veces eso se vuelve agotador, por lo que es importante contar con un buen director para que te ayude. De vez en cuando Julian me decía: «eso es lo que haría tu personaje a los dieciocho años», y de esa forma me ayudaba a mantener la concentración.

— ¿Cómo fue lo de trabajar con Ben Whishaw?

— Siempre he sido un gran admirador de su trabajo, y todo lo que me contaban los otros actores que han trabajado con él me entusiasmó. Se dice que hizo la mejor interpretación de Hamlet en cuarenta años por lo que tuve que hacer un gran esfuerzo para poder estar a su altura. En la audición final sabía que Ben ya tenía el otro papel, lo cual me preocupó un poco. Ben es muy distinto a mí. Cuando no está filmando se nota que no está muy cómodo cerca de la gente, pero en cuanto las cámaras comienzan a rodar se transforma en otra persona. Es sencillamente un actor extraordinario.

— ¿Compartes la culpa católica que sienten todos los personajes de «Retorno a Brideshead»?

— Realmente no me concentré en eso. Me refiero a que conocía el tema, pero no consideré necesario centrarme en ese aspecto. Ben Wishaw, Hayley Atwell, Felicity Jones y Ed Stoppard realmente se beneficiaron mucho al participar en varias ceremonias religiosas a las que fueron invitados por Emma Thompson, de modo que tenían una clase de vínculo familiar aun antes de iniciarse el rodaje. En cambio, yo sólo tuve que sentarme a comer pollo para la cena.

— Mientras te preparabas para el papel, ¿exploraste la conexión que tiene tu personaje con el mundo de los vinos?

— No fue necesario, estuve investigando esa temática durante veinte años. No, hablando en serio, desafortunadamente no pudimos utilizar esos vinos clásicos porque el presupuesto no alcanzaba para la bodega que tenían en aquella época. Obviamente, me habría encantado sentarme a disfrutar una botella de Château Brian del año 1958, o aún más añejo, pero no tuve la oportunidad. De modo que no investigué demasiado sobre ese aspecto de mi personaje.

— Considerando que has visto la serie original y has leído el libro en que se basa, ¿qué opinas de esta adaptación actual?

— A decir verdad, me pareció muy buena. Me preocupaba levemente el hecho de que Julia fuera presentada con demasiada anticipación, pero era algo que debíamos hacer a pesar de que su personaje no aparece en el libro de Evelyn Waugh hasta el segundo capítulo. El hecho de hacer esa modificación y de pronto tener un triángulo amoroso en la historia hace que Charlie parezca más ambicioso de lo que en verdad era en aquel período de su vida. Tenía dudas respecto a ese punto, pero realmente creo que generó que la relación que existe entre nuestros personajes se volviera mucho más interesante. Por otro lado, ese complemento le agregó más ambigüedad al guión, cuando realmente no la necesitaba. De modo que fue difícil manejar ese equilibrio.

— ¿Utilizaste alguna experiencia de tu vida personal para interpretar a este personaje que es un observador y a la vez un hombre común?

— Creo que lo único que podemos utilizar como actores es nuestra personalidad, por lo que tenemos que aprovechar todas las experiencias de nuestra propia vida. Por otro lado, creo que ser actor es tener el poder de la imaginación y poder liberar nuestros instintos, especialmente cuando estás trabajando junto a un actor de nivel. En cada trabajo que hago últimamente me toca rodearme de actores célebres que realmente son los mejor en su área, de modo que debo mantenerme a flote o hundirme. En parte lo logro teniendo un poco de confianza en mí mismo, ya que pienso que obviamente no estaría en este lugar si no consideraran que tengo cierta capacidad. Tengo que recordar eso constantemente. Entonces vivo una situación extraña, en la que mi confianza sube y baja intermitentemente, y creo que tuve que ponerla a prueba en este proyecto. Creo que pude adquirir mucha seguridad gracias a este papel, y pienso que se lo debo a gente como Emma Thompson, que realmente te motiva y te da muchas herramientas cuando la cámara se apaga. No creo que sea una característica extraordinaria, pero hay ciertos actores que no quieren aportarte demasiado. Quieren ser los mejores en la escena y hacer una interpretación mejor que la tuya, por lo que transforman el trabajo en una especie de competencia. En cambio, Emma es exactamente lo opuesto, porque siempre te da más de lo esperado. No me alcanzan las palabras para describir su actitud. Se ha convertido en una gran amiga y creo que en el futuro será una excelente mentora para mí.

— ¿Qué crees que debería rescatar el público del mensaje de la película?

— Es una buena pregunta, pero realmente no podría responderla. No se puede saber con certeza. En lo personal, pienso que mantuvimos la integridad de la novela. Pero, honestamente, no sé qué elementos destacaría. Sólo estoy seguro de que trata temas muy fuertes.

— Son muchos los temas que toca el film…

— Son muchos. No podría decir que todo pasa específicamente por la religión, pero sí deja claro que una paternidad mediocre combinada con religión puede generar en una persona una crisis total…

— ¿Te alegra que Charles al menos no tuviera una madre?

— Bueno, sí. En realidad, tal vez su relación con su padre sea un producto de esa ausencia. Es posible que cuando ella se marchó repentinamente, él haya tomado su lugar y lo haya exagerado. Pero tal vez no sea así.

— Las escenas con tu padre son maravillosas. ¿Te imaginabas que iban a quedar tan divertidas?

— Creo que la primera vez que oí a Patrick Malahide reírse supe que esas escenas iban a ser entretenidas. Pero también son conmovedoras de una forma sutil, como cuando él dice que mi madre siempre había sido buena para esas cosas. El público se conmueve. Es una relación difícil porque no tiene demasiado tiempo. Hay algunos breves segmentos en los que nos juntamos, y podría haber sido poco creíble con facilidad. Pero creo que todos, o tal vez deba hablar por mí mismo, sentimos que lo logramos. Pienso que hicimos un buen trabajo, considerando todas las restricciones que surgen cuando uno intenta contar una historia épica que tiene tanta riqueza temática.

— ¿Hubo algo que filmaste que no quedó en la película?

— Por supuesto, es algo que pasa en todas las películas en las que trabajas. Siempre hay escenas que terminan quedando afuera. De todos modos, en este caso ninguna escena importante se quedó fuera de la película. No sé sí las van a poner en el DVD. Hay mucha gente a la que no le gusta que pongan ese material a disposición del público, porque entonces les dan lugar para que empiecen a decir que esa escena tendría que haber quedado en la película, y a preguntarse por qué el director pensó que no había quedado bien. De alguna manera da lugar a un debate innecesario. De todos modos, a veces es difícil dejar todas las escenas en el film, y sé que lucharon bastante para dejar la escena en la fuente en la que Charles le dice a Julia: «ninguna diosa podría haberte hecho algo así», o algo similar, y ella empieza a golpear a Charles. La sacaron porque iba a mostrar el inminente fracaso de la relación entre Charles y Julia, y pensé que era una pena porque habría servido para que la gente sintiera un poco más de simpatía hacia Charles en esa parte de la película…

— ¿Te resulta extraño ver por primera vez una película en la que has trabajado?

— Sí, siempre. Suelo preguntarme por qué no hice ciertas escenas de otra manera, y generalmente detesto mis trabajos. Sin embargo, cuando veo un film en donde hago de un personaje norteamericano, por ejemplo, no siento esa incomodidad porque no me reconozco. Tal vez suene extraño, pero cuando encarno a personajes ingleses, en especial tan sutiles como éste, a pesar de que sean un tanto afectados, no puedo evitar ver una extensión de mí mismo en la pantalla. Y eso es muy incómodo. Pero de alguna forma lo superé, y me siento muy feliz con el resultado de este trabajo.

— Las escenas de este largometraje estuvieron muy planificadas. ¿Cómo influyó esa modalidad de trabajo en la cantidad de tomas que se realizaron o en el tiempo de ensayo?

— Hicimos una gran cantidad. Particularmente me gustó mucho la forma en que ensayábamos, pero no podría denominarse de esa forma porque en verdad nos sentábamos a hablar extensamente sobre la escena que íbamos a filmar. De modo que estábamos muy bien preparados, y nunca llegabamos al plató con la sensación de que nos habíamos pasado demasiado tiempo frente al televisor y nos habíamos olvidado de practicar. Los ensayos fueron muy buenos, y la mayor parte de la preparación individual consistió para mí en visitar la muestra de arte de la Galería Nacional de Londres. Cuando trabajas en un proyecto como éste tienes que buscar la inspiración para interpretar tu papel, porque la mitad del trabajo proviene de tu imaginación. Esa es la principal diferencia de las películas con el teatro, porque para trabajar sobre un escenario debes ensayar tanto que finalmente tienes que salir de esa situación. En cambio, en las películas siempre debes estar preparado, porque aún no has realizado la escena. De modo que estás constantemente asustado.

— ¿Cuál fue tu escena favorita de toda la película?

— Desde el punto de vista de la actuación, creo que cualquier escena con Ben Whishaw es un deleite. También me agradó mucho una larga toma con él, en la que está en el bar, sale y nosotros lo seguimos mientras él hace lo suyo. Fue un tanto informal, porque la cámara podía no estar tomándonos en ese momento, y aun así seguíamos hablando, y eso es algo que muchos directores no utilizan, pero que es muy bueno para los actores. Nos permitía una fluidez que, por alguna razón, me gustó. Además, pude ver a Ben haciendo su trabajo. Es brillante y actúa de manera maravillosa.

— ¿Te resulta difícil filmar escenas de sexo?

— No, nunca es sencillo hacer ese tipo de escenas, porque estás desnudo y es un tanto incómodo estar rodeado de gente mientras intentas ocultar el cuerpo de tu compañera, que está tan incómoda como tú. De modo que ese fue un largo día de rodaje.

— ¿Qué fue lo más difícil de la filmación?

— Tal vez los viajes, pero al menos pude volver a Venecia, y viajé a Marruecos. En el país africano la experiencia fue un tanto difícil porque había una barrera idiomática y muchas cosas tardaban más de lo previsto, de modo que no pudimos pasar demasiado tiempo allí. Tal vez esa sea la razón de que un par de escenas en Marruecos se hayan quedado fuera de la película. En realidad, la única dificultad que encontré en este trabajo fue intentar mantener el nivel de energía luego de ocho semanas, cuando realmente estaba exhausto y sentía que había bebido demasiado café. De modo que la experiencia fue muy placentera.

— ¿Disfrutas filmando en localizaciones o te molesta que la gente os observe?

— A decir verdad, en este caso creo que fuimos afortunados. La primera vez que filmé en Venecia, por ejemplo, la multitud se acercó y el rodaje se volvió muy difícil porque, obviamente, la gente mira a la cámara. Es como una luz que atrae a las moscas. A pesar de que les explicamos en siete idiomas que por favor no la miraran, lo hacían de todas formas y eso desgasta a los actores, porque sabes que el trabajo se está arruinando aunque tu interpretación no tenga errores. Por otro lado, nunca hice una película que tuviera demasiadas escenas en el estudio. De hecho, Watchmen, que está por estrenarse, es el primer largometraje en el que trabajé en esas condiciones. Por lo tanto, siempre filmé en localizaciones y lo adoro, porque todos estamos lejos de casa y entonces todas las noches salimos a cenar o a tomar una copa. Eso ayuda a tener una sensación de familiaridad. Generalmente, al terminar el rodaje la gente se va a su casa; por eso, cuando filmo en Londres siento que me pierdo esos momentos. Creo que esta película generó relaciones personales fuertes porque le brindó al grupo el tiempo necesario para conocerse. A decir verdad, Emma genera esas sensaciones, y al final del día olvidas que se trata de Emma Thompson y simplemente la tratas como a cualquier amiga que te debe una copa. Por eso adoro el rodaje en localizaciones y no me preocupa para nada.

— Has interpretado una gran variedad de roles. ¿Qué cualidades buscas en un personaje a la hora de elegirlo?

— Creo que he tenido suerte en mi carrera. Espero que mis palabras no suenen arrogantes, pero incluso me siento afortunado de haber podido trabajar en proyectos como Deseando libertad, una película que nadie podría calificar como la mejor del mundo, pero que aun así tiene un gran guión y me permitió trabajar junto a grandes actores. Además, genera mucha confianza participar en un proyecto que no sabes cuánto millones requirió y en el que tú eres en cierta medida la estrella. Te enseña a olvidarte de esos detalles y concentrarte en la interpretación. No podría decir que elijo mis personajes, y no sería tan egocéntrico para decir que los proyectos me eligen a mí. Pero, por alguna razón, los directores tienen la visión de convocarme para los proyectos en los que encajo. De hecho, me siento muy afortunado por haber tenido algunas vacaciones muy largas, en los que no encajaba en ningún rol, pero tampoco me interesaba hacerlo porque hay muchos guiones demasiado genéricos. Los últimos papeles que interpreté estuvieron basados en dos de las mejores cien novelas de la historia, de modo que es un placer esperar por esos papeles, y realmente no puedes obtener nada mejor que estos proyectos porque puedes basarte en el material original, y tienes, por ejemplo, una bellísima prosa que explica la naturaleza de tu personaje, un elemento que brinda mucha comodidad. Además, la gente que ha leído el libro podrá ver muchas sutilezas en tu trabajo. Algunos dirán que parezco un tanto aburrido y que no aplico demasiadas técnicas de actuación, pero simplemente intenté encontrar un balance agradable entre estas personas y las que han leído la novela. Espero que los que están familiarizados con la historia puedan llevarse la sensación de que hemos ajustado bien sus características para lograr una buena película luego de tanto tiempo. Probablemente, alguien filmará una nueva adaptación dentro de veinte años.

— ¿Qué obtuviste de esta experiencia?

— Un encantador cenicero de un hotel neoyorquino y un grupo de amigos realmente magnífico. De cualquier forma, sólo he visto la película una vez, por lo que debo volver a verla en Nueva York y, con suerte, en Londres, y así podré dejarla decantar, como todas las cosas. Simplemente debes seguir adelante. De cualquier forma, me llevo una pequeña cantidad de confianza en mí mismo y el número de teléfono de Ben Whishaw, Emma Thompson y Hayley Atwell. Es una situación deslumbrante.

— ¿Qué nos puedes contar sobre tu participación en «Watchmen»?

— Que no podría estar mas contento con el rumbo que está tomando mi carrera. He tenido muchísima suerte. Me veo como alguien muy joven a pesar de que ya he cumplido los treinta, y la verdad es que nunca he rechazado ningún trabajo, todo lo que he hecho ha sido porque me lo ofrecieron, pero tampoco es que me bombardeen con propuestas. Lo cierto es que estaba en medio del rodaje de Retorno a Brideshead y no tenía la menor idea de lo que era Watchmen, lo cual puede resultar un sacrilegio para mucha gente, pero me invitaron a hacer una prueba. Hice esa audición sentado en el inodoro porque de verdad no tenía un minuto. Y leí dos escenas de la película sin tener la menor idea de lo que estaba diciendo. Aun así, me dieron el papel, lo cual demuestra lo afortunado que soy. En el film hago de Adrian Veidt, que también se hace llamar Ozmandias y es el hombre más inteligente del mundo. Y además, como sólo puede ocurrir en una película fantástica, es también extremadamente ágil. Estoy entusiamado con Watchmen, pero todavía no he tenido la oportunidad de verla. Me muero de curiosidad…



Articulo publicado en el número 284, Octubre 2008.

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