UN CIUDADANO EJEMPLAR
Yo soy la ley Josep Parera
blogs.impre.com/VivaHollywood
Lo que en un principio parece que sea una mediocre y convencional cinta de venganza (un padre ve cómo su esposa e hija son brutalmente asesinadas), pronto se convierte en un acertadísimo «thriller» en el que uno nunca sabe qué es lo que va a suceder en «Un ciudadano ejemplar», cinta dirigida por el casi siempre correcto F. Gary Gray («Negociador», «The Italian Job») en la que intervienen Jamie Foxx y Gerard Butler. Combinación de «El justiciero de la ciudad» y «El silencio de los corderos», con la dudosa moralidad de la primera y el suspense de la segunda, la película sólo puede ser considerada como una recomendable sorpresa.
Cuando empecé a ver Un ciudadano ejemplar –por cierto, en Blu-ray y en la versión del director, por lo que es posible que algunas escenas que aquí cite no aparezcan en el montaje cinematográfico–, pensé: «Dios mío, qué cosa más tonta». Durante los primeros minutos cada escena, cada diálogo, cada segundo está plagado de los tópicos más vistos y, por qué no decirlo, repelentes del cine de venganza. Pero el guionista Kurt Wimmer (El secreto de Thomas Crown, Dueños de la calle y la futura Salt) tiene un as en la manga... o mejor dicho, tiene media docena de ases. Porque lo que podría haber seguido un cauce visto en mil y una ocasiones, no tarda en convertirse en un elegante, intenso y logrado juego del gato y el ratón, en el que quien era bueno no tarda en convertirse en un escasamente convencional villano y en el que aquellos que en un principio habían tomado decisiones censurables terminan siendo las víctimas inocentes.
ÉL ES LA VENGANZA
Clyde Shelton (Gerard Butler) está casado y tiene una hija. Su vida da un giro radical la noche en que dos ladrones entran en su hogar, lo atacan a él y asesinan a su esposa (Brooke Mills) y a su hija (Ksenia Hulayev). Los criminales son arrestados, pero el sistema judicial y un error en el análisis del ADN de uno de ellos impide que sean condenados, por lo que al fiscal del distrito encargado del caso, Nick Rice (Jamie Foxx) –quien también tiene una esposa y una hija...– recomienda a Shelton que acepte una proposición: a cambio de que uno de los asesinos sea condenado a morir ejecutado, el otro, que declarará en contra de éste, recibe una sentencia leve de alrededor de cinco años. Shelton se niega, pero al final no existe otra opción... o eso es, al menos, lo que le pretende hacer creer el abogado.
Diez años después, Rice sigue siendo uno de los fiscales más solventes de Filadelfia, amparado por su jefe Jonas Cantrell (Bruce McGill) y mentor de Sarah Lowell (Leslie Bibb), quien le sigue sus pasos. Liado con su profesión, no dispone del suficiente tiempo como para ser espectador de los conciertos de su hija Denise (Emerald-Angel Young), algo que irrita a su esposa Kelly (Regina Hall). Rice, Cantrell y Lowell asisten a la ejecución de uno de los criminales... pero alguien altera las dosis que se le inyectan, lo que le causa una muerte lenta y dolorosa. El fiscal, acompañado del Detective Dunnigan (Colm Meaney), empieza a investigar el caso. Mientras, el segundo asesino, que ya disfrutaba de su libertad provisional, es secuestrado, torturado y descuartizado. Cuando Rice se entera de la noticia, resulta evidente que sólo puede haber un culpable: Clyde Shelton. Y así es: éste se entrega a las autoridades. Pero tras esa rendición existe un plan que va mucho más allá de lo que nadie se había imaginado.
ES SÓLO UNA PELICULA
Sí, ya lo sé: el plan de Shelton es imposible (y de serlo, costaría decenas de millones de dólares); que sus acciones son más que censurables (básicamente, desea la muerte de todo aquel que tuvo relación con el crimen en el que fallecieron su esposa e hija); y que moralmente es irritante. Pero Un ciudadano ejemplar es sólo una película, no cine-denuncia. Nadie debería tomarse muy en serio un largometraje que, siguiendo las reglas básicas del cine de suspense y de terror, muestra a un preso exigiendo una serie de demandas –como un bistec medio hecho– a cambio de dar a conocer quién será la próxima víctima de su diabólico plan (y más aún si ese presidiario es el escocés Gerard Butler, visto en 300 o Exposados, quien no sólo no tiene ni idea de actuar sino que además es incapaz de hablar con un acento americano creíble). Además, Un ciudadano ejemplar evita el tono árido y sucio del cine de venganza de los años 70 y 80, apostando por una puesta en escena clásica y digamos que elegante.
Por supuesto hay momentos irritantes, la mayoría de ellos acumulados durante los primeros 20 minutos (cuando los actores se lanzan frases del tipo «no se trata de lo que tú sabes, Clyde; es lo que puedes demostrar en el juicio», «así es cómo funciona el sistema judicial» o «¿la venganza te mantiene arropado por la noche?»; la ñoña relación entre Rice, su esposa y su hija; el montaje paralelo de la ejecución con el concierto de Denise; o ese increíble plano en el que el fiscal le da la mano a uno de los asesinos tras llegar a un acuerdo, todo frente a la prensa... y Shelton). Pero en general, lo que importa en Un ciudadano ejemplar es estructurar set-pieces, una tras otra, sin que el ritmo nunca decaiga, a través de las cuales Shelton orquesta una venganza que va mucho más allá del sentido común, pero no por ello resulta menos entretenida e intensa.
USA, 2010. T.O.: «Law Abiding Citizen». Director: F. Gary Gray. Productores: Gerard Butler, Lucas Foster, Alan Siegel, Mark Gill, Kurt Wimmer, Robert Katz. Producción: Warp Film/Evil Twins para Overture Films. Guión: Kurt Wimmer. Fotografía: Jonathan Sela. Diseño de producción: Alex Hajdu. Música: Brian Tyler. Montaje: Tariq Anwar. Intérpretes: Jamie Foxx (Nick Rice), Gerard Butler (Clyde Shelton), Leslie Bibb (Sarah Lowell), Bruce McGill (Jonas Cantrell), Colm Meaney (Detective Dunnigan), Viola Davis (Alcalde April Henry), Michael Irby (Detective Sean Garza), Regina Hall (Kelly Rice).
Articulo publicado en el número 302, Mayo 2010.
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