UN FUNERAL DE MUERTE
El gran secreto de papá Por Israel Paredes Badía
Tres años después de que Frank Oz dirigiera «Un funeral de muerte», Neil LaBute realiza un «remake» casi al pie de la letra pero trasladando la acción de Inglaterra al sur de Estados Unidos y, en vez de una familia tradicional británica,una familia negra que, al igual que aquellos, verán cómo el patriarca de la familia no tendrá lo que puede decirse un funeral en paz.
La muerte del padre de Aaron (Chris Rock) y Ryan (Martin Lawrence) congrega para el funeral a toda la familia en el sur de Estados Unidos. Poco a poco los personajes irán llegando y poblando la casa. Desde el comienzo está claro de que la absurdidad se irá haciendo hueco como un invitado más en la casa: cada personaje que va surgiendo añade algo más de locura, de confusión, hasta que un invitado al que nadie esperaba y al que nadie conocía, surge para revelar el más oscuro secreto del patriarca que está a punto de ser enterrado. Y a partir de ahí, el caos comenzará a reinar completamente…
«REMAKE»
Todo remake trae consigo una pregunta inicial sobre su naturaleza, ¿era necesario? Tres años después del estreno de Un funeral de muerte, dirigida por el británico Frank Oz, el norteamericano Neil LaBute dirige una adaptación al pie de la letra –o casi– del guión de Dean Craig para aquella. Las razones del remake resultan extrañas si se tiene en cuenta que la película de Oz es, para muchos, una película de culto, por lo que cualquier versión, además tan reciente, será comparada de manera directa y, posiblemente, saldrá perdiendo la nueva versión; también si se considera que la película de Oz era angloparlante y tuvo distribución Estados Unidos, por lo que no aporta demasiado a su público. Sin embargo, esto es teórico, porque la propuesta de LaBute ha cambiado algo: si la película de Oz se adentraba en la sociedad británica más conservadora –en sus tradiciones, sus miedos, sus fobias– a través de los miembros de una familia que acuden al funeral del patriarca, en la nueva versión la acción se traslada al sur de Estados Unidos y a una familia negra. De este modo, LaBute mantiene la narración secuencia a secuencia, plano a plano, pero modificando el contexto familiar, algo que, al menos, le da un sentido al remake y una naturaleza propia. Si en la película de Oz los actores ingleses jugaban verbalmente con las expresiones inglesas, por ejemplo, contrastando las generaciones, en Un funeral de muerte, versión 2010, el habla sureña de los protagonistas también juega un papel importante. No obstante, en otros aspectos, resulta curioso observar cómo, al parecer, ciertas fobias son trasladadas de un contexto a otro sin que, en apariencia, nada cambie…
A PROPÓSITO DE NEIL LABUTE
Cuando en 1997 Neil LaBute estrenó En compañía de hombres, adaptación de su propia obra de teatro, su nombre comenzó a sonar con fuerza dentro de los circuitos independientes, reforzándose su nombre al año siguiente con Amigos y vecinos, comedias dramáticas con una personalidad diferente que hacían pensar en LaBute como un cineasta a tener muy en cuenta. Y si bien es cierto que ha tenido una carrera más o menos estable, también lo es que sus títulos siguientes le han ido apartando de sus primeras obras, conformando una filmografía, por ahora, más que extraña. Con Persiguiendo a Betty (quizá su mejor película a pesar de todo) demostraba su capacidad para hacer una comedia al uso más que aceptable, con Posesión su capacidad para adaptar una gran novela y casi salir intacto, con Por amor al arte que podía regresar a sus inicios aunque ya hubiera perdido algo de pulso, con Wicker Man atreverse a realizar un remake de una película de culto, aunque en este caso naufragara en el intento, con Protegidos por su enemigo un thriller racial interesante y diferente con respecto al resto de sus películas. En definitiva, un director para casi todo y casi nunca mal. En Un funeral de muerte no ha tenido que esforzarse demasiado: el modelo de puesta en escena estaba ya establecido en la anterior de Oz, sin embargo, sí queda patente la comodidad de LaBute al moverse en un espacio casi único como la casa en la que se desarrolla el funeral y trabajar la narración a través de los personajes, aspectos que cuadran perfectamente dentro de su trayectoria.
LOS ACTORES
Una película como Un funeral de muerte depende mucho de sus actores. Si en la primera versión los casi desconocidos rostros que la interpretaban le daban un toque más cercano, en la versión de LaBute el concepto es diferente: sus dos principales protagonistas, Chris Rocky Martin Lawrence, son lo suficientemente conocidos y sus rostros, sobre todo en Estados Unidos, tan populares que, además de suponer un reclamo comercial, ante todo para un sector del público muy específico, condicionan la comicidad de la película, algo más que patente al verla: ambos hacen gala de su repertorio cómico –guste más o menos– y condicionan casi al completo al resto de sus compañeros. La flema británica de la película de Oz da paso a la gesticulación de Rock y Lawrence en un intercambio de golpes interpretativos que, para bien o para mal, dan al remake su identidad, variando con ello en gran medida parte de aquello que sorprendía en Un funeral de muerte versión 2007. Junto a ellos, otros rostros conocidos en Estados Unidos, dentro del mundo cómico/televisivo, sobre todo dentro del público negro, como Tracy Morgan, Regina Hall, Kevin Hart (estos dos últimos coincidieron en varias películas de la saga Scary Movie), Zoe Saldana (también vista en Piratas del Caribe, Star Trek o Avatar) o Loretta Divine y ayudados por un Danny Glover que finalmente sí comienza a estar demasiado viejo para esto. El contrapunto lo ponen Luke Wilson y James Marsden (Cíclope en la saga de X-Men), éste como pareja de Elaine (Zoe Saldana), la antigua novia del primero, quien debe luchar contra su padre por tener un novio blanco… en la película de Oz se trataba de una cuestión de clase social… una vuelta de tuerca para dar identidad a un remake cuyo sentido, en cualquier caso, no queda demasiado claro.
USA, 2010. T.O: «Death at a Funeral» Director: Neil LaBute. Productor: Sidney Kimmel, Chris Rock, William Hordberg, Share Stallings y Laurence Malkin. Guión: Dean Craig. Fotografía: Rogier Stoffers. Montaje: Tracey Wadmore-Smith. Diseño de producción: Chris Cornwell. Música: Christophe Beck. Intérpretes: Chris Rock (Aaron Barnes), Martin Lawrence (Ryan Barnes), Zoe Saldana (Elaine), James Marsden (Oscar), Columbus Short (Jeff), Danny Glover (Tío Russell), Luke Wilson (Derek).
Articulo publicado en el número 303, Junio 2010.
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