QUEMAR DESPUES DE LEER

La relatividad de la inteligencia humana


Nada mejor para teorizar sobre la inteligencia y la estupidez humana, vía comicidad posmodernista al estilo Coen, que ubicar el relato entre agentes, funcionarios y expertos de la CIA y sus aledaños. Nada mejor que presentar el orgullo herido de uno de los analistas de la Agencia Central de Inteligencia norteamericana (John Malkovich) cuando es despachado de su trabajo y se entrega a la bebida y a la redacción en caliente de sus memorias, mientras su aburguesada esposa (Tilda
Swinton) mantiene relaciones con un agente federal casado (George Clooney) que se pasa el día diseñando ridículos objetos eróticos y manteniendo citas a ciegas en el parque. Si la «clase alta» no sale demasiado bien parada en la película, la «clase baja» resulta también esquilmada por los hermanos Coen: la empleada de un fitness (Frances McDormand) solo aspira a hacerse la cirugía plástica total y ve en el fortuito chantaje al analista despechado y alcoholizado la mejor de las maneras de conseguir el dinero necesario, tarea en la que le ayuda uno de sus compañeros de trabajo (Brad Pitt), cuya máxima aspiración en la vida es mantener regio su tupe (menos proteínico que el gastado por el mismo Pitt en Johnny Suede), mascar chicle y bailar con los auriculares puestos.

El último film de los Coen contempla dos mundos distintos e igual de mezquinos. En este tratado de la estupidez humana que hubiera gustado al mismísimo Molière no hay espacio alguno para la cordura, la sensibilidad o una cierta dosis, por mínima que sea, de honestidad y decencia. No hay empatía posible con ninguno de los personajes y pese al tono de comedia (mesurada, distinta a la más grotesca de Arizona Baby, por ejemplo, más en la línea de los resortes cómicos de El gran Lebowski), una constante sensación de desazón y asco se apodera del film. Los actores se aprestan a un juego paródico (especialmente Clooney y McDormand; lo de Pitt y Malkovich es más evidente) y es en las escenas en las que un funcionario de la CIA informa periódicamente de la evolución de los acontecimientos al máximo responsable de la agencia (hay equívocos, datos clasificados y reveladores, chantajes, asesinatos inesperados, persecuciones, pistas falsas, complots de andar por casa) donde los Coen sintetizan mejor su postura ante la inteligencia y la estupidez humana: la cara del director de la CIA encarnado por el divertido J.K. Simmons (el padre de la adolescente Juno en el film homónimo y el iracundo director del periódico en la saga de Spider-Man) es el mejor de los poemas posibles.


                                                                                                                  Quim Casas



USA, 2008. Director: Joel y Ethan Coen. Con: George Clooney, Frances McDormand, John Malkovich, Brad Pitt, Tilda Swinton, J.K. Simmons



Articulo publicado en el número 285, Noviembre 2008.

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Nº 285.

Noviembre 2008