VIAJE AL CENTRO DE LA TIERRA 2:
LA ISLA MISTERIOSA

Los náufragos de la isla fantástica                                                       Por Josep Parera


                                                                                      

Quizás el título español de «Viaje al centro de la Tierra 2: La isla misteriosa» haga referencia a dos novelas de Julio Verne, y la película, a su vez, trate de mantener contacto con obras de Robert Louis Stevenson («La isla del tesoro») y Jonathan Swift («Los viajes de Gulliver»). Pero en realidad, esta teórica secuela de «Viaje al centro de la Tierra», también en tres dimensiones, tiene más puntos en común con la vertiente más comercial de Steven Spielberg, George Lucas o James Cameron que con los clásicos literarios en los que se inspira, ni que sea lejanamente. Lo cierto es que este film de Brad Peyton («Como perros y gatos 2») tiene una ventaja indudable: es un entretenimiento de lo más correcto para toda la familia. Sus protagonistas son Dwayne Johnson, Vanessa Hudgens, Josh Hutcherson... y Michael Caine.


Mientras estaba viendo Viaje al centro de la Tierra 2: La isla misteriosa (no muy lejos de donde se rodó, en Honolulu), me preguntaba cuántas referencias a películas comerciales de los últimos 30 años podía acumular al final de su muy ajustado metraje (unos 94 minutos). Allí viene Parque Jurásico; ahora te toca el turno de El retorno del Jedi; después hay un guiño a Avatar; a lo mejor ese instante está sugerido por La amenaza fantasma; y ese otro por Bichos, una aventura en miniatura... Todo ello aparece condimentado por elementos de la literatura clásica de aventuras, no solo «La isla misteriosa», de Julio Verne, o los otros dos volúmenes citados en la introducción, sino también, por ejemplo, «20.000 legüas de viaje submarino», también de Verne, entre otras muchas. Pero todo está integrado en esta batidora que es la secuela del film protagonizado en 2008 por Brendan Fraser de forma inofensiva, con la única intención de que los niños se lo pasen bien y los padres no sufran demasiado. Y si se
ve en tres dimensiones, al menos la experiencia no termina siendo un dolor de cabeza. ¡Ah! En el reparto está Michael Caine, quien en los años 70 y 80 se especializó en protagonizar cosas mucho, mucho peores (como El enjambre o, como todo el mundo recuerda muy bien, Tiburón: La venganza que el actor inglés siempre recuerda le sirvió para poderse pagar una casa en una isla paradisíaca...). No sé qué se habrá pagado Caine con el cheque cobrado por Viaje 2 (el extraordinario actor parece en ocasiones algo perdido en sus diálogos), pero seguro que a estas alturas si trabaja es porque quiere, y algo debió ver en esta cinta como para trabajar en ella un par o tres de meses.


VIAJE FANTÁSTICO

Sean Anderson (Josh Hutcherson) es un adolescente que echa de menos a un padre ausente y a un abuelo medio-desaparecido, Alexander (un muy envejecido Michael Caine, simulando al principio ser el Richard Attenborough de Parque Jurásico). Su madre (una fugaz Kristin Davis) ya no sabe qué hacer con él, mientras que su padastro Hank (Dwayne Johnson) trata por todos los medios de acercarse al joven para iniciar una relación familiar. Eso sucede el día que Sean recibe un código sin descrifrar desde una isla misteriosa que según todos los mapas no existe. Gracias a la ayuda de Hank, los dos descubren que en medio del Pacífico Sur hay una isla de la que muy pocos conocen su localización... y casi nadie ha regresado para contar qué es lo que realmente aloja.

Hank decide que es momento de acercarse más a Sean y los dos se embarcan en un viaje que les cambiará sus vidas. Antes de llegar allí, contratan a un piloto, Gabato (Luis Guzmán), quien se hace ayudar de su hija Kailani (Vanessa Hudgens). Los cuatro terminan sufriendo un accidente después del cual despiertan, precisamente, en la isla misteriosa. Allí Sean se topa con Alexander, quien los guiará a través de los parajes más extraordinarios jamás vistos por el ojo humano y los animales más increíbles que puedan definir la mente humana.


FAMILIA UNIDA

Hay que agradecer a los autores del guión de Viaje 2 que constantemente hagan referencia a las fuentes literarias originales. Quizás gracias a ello una nueva generación de niños descubrirán qué es leer un libro de Julio Verne. Pero no nos engañemos: el largometraje no es más que una mera excusa para presentar las dos historias de siempre (y hacerlo en unas tres dimensiones muy bien utilizadas). La
primera, la familia unida jamás será vencida (aunque en este caso, los padres sean quienes lleven los pantalones de la acción y las madres estén más bien ausentes). Y la segunda, no hay que rendirse a los desafíos de la aventura. Desde los primeros instantes de la cinta, el espectador es obligado a dejar atrás cualquier intento de seguir una lógica histórica o natural. En el cine de aventuras de los años 80, y cito como ejemplos a Los Goonies y La historia interminable, no importaba cuán fantástico era el marco donde sucedía la acción. Sus cineastas se mostraban confiados en que lo mejor era asentar el conjunto en la realidad.

Nada de eso existe en Viaje 2 que, al menos, muestra varias set pieces de lo más eficaces y algún que otro instante de diálogo familiar divertido (salvo por momentos empalagosos –la relación entre  Gabato y Kailani– o situaciones de corte dudoso –ese prólogo en el que Sean huye de la policía y sus acciones no terminan siendo penalizadas como se merecen–). A ello ayuda la notable pericia del equipo de efectos visuales, que consigue momentos de notable belleza escénica (la llegada a la ciudad perdida de Atlantis, por ejemplo, me viene a la memoria), así como la excelente labor del diseñador de producción (el diseño e interior del Nautilus) o la omnipresente banda sonora (con más de un guiño al James Horner de Titanic y muchos más a John Williams). Si a ello se le añade unas actuaciones conscientemente indiferentes de Johnson y Caine (atención a cuando el primero le enseña a su hijastro en el film cómo ligarse a una chica, especialmente moviendo sus pectorales), resulta que al final Viaje 2 es un entretenimiento familiar que no debería molestar a nadie. Probablemente, quien reaccione ofendido no debería haber ido a verla desde un principio...



USA, 2012. T.O.: «Journey 2: The Mysterious Island». Director: Brad Peyton. Productor: Beau Flynn, Tripp Vinson, Charlotte Huggins. Producción: Contrafilm para New Line/Warner Bros. Guión: Brian Gunn, Mark Gunn, según una historia de estos dos y Richard Outten. Fotografía: David Tattersall. Diseño de producción: Bill Boes. Música: Andrew Lockington. Montaje: David Rennie. Intérpretes:  Josh Hutcherson (Sean), Dwyane Johnson (Hank), Luis Guzmán (Gabato), Vanessa Hudgens (Kailani), Michael Caine (Alexander).



Articulo publicado en el número 319, Febrero 2012.

© DIRIGIDO POR, S.L. Prohibida su reproducción total o parcial.

 
 RevistasRevistas.html
 LibrosIntrod._Libros.html
 Contacto y pedidosContacto.html
 Quienes somosQuienes_somos.html
Reportaje
AdemásImagenes_Ademas.html
CríticaImagenes_Critica.html
SumarioImagenes_sumario_321.html
StaffImagenes_staff.html
Artículos archivoImagenes_Indice_Archivo.html
Sumarios anterioresImagenes_sumarios_anteriores.html

Nº 321

Febrero 2012