CORAZÓN REBELDE

Vivo en la carretera                                                                                     Josep Parera

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¿Cuántas películas acerca de un cantante «country» –o de cualquier otro género o profesión– adicto al alcohol o las drogas, separado o divorciado, y con una carrera acabada o camino del fin se pueden producir cada década? No tengo ni idea de la cantidad, pero de lo que no cabe la menor duda es que hay muchas cintas que integran todos esos elementos con mejores o peores resultados. La más reciente es «Corazón rebelde» que al menos cuenta con una extraordinaria actuación de Jeff Bridges.


Y durante las últimas semanas el nombre de Jeff Bridges se ha asociado a la palabra Oscar. El actor, que nunca ha ganado el premio de la Academia, parece ser que en esta ocasión lo tiene asegurado, a no ser que las interpretaciones, también sobresalientes, de George Clooney y Colin Firth en Up in the Air y Un hombre soltero, respectivamente, se interpongan en su camino (Bridges ha sido nominado en otras cuatro ocasiones: The Last Picture Show, Un botín de 500.000 dólares, Starman y Candidata al poder. El villano de la reciente Iron Man se transforma en Corazón rebelde en un cantante de country al que el pasado le pesa tanto como su barriga, y al que el destino lo lleva a darse cuenta de que nunca es tarde para remediar su (fatídico) destino


MÚSICA Y ALCOHOL

Bad Blake (Bridges) recorre los estados del medio oeste y el sur de Estados Unidos parando en bares y locales de (media) mala muerte, donde repasa los éxitos de una carrera que empezó años atrás y que hoy es sólo un recuerdo en el tiempo.
A pesar de que sus fans siguen admirándolo, lo cierto es que no hay nada en él que merezca aplauso alguno (en ocasiones está tan borracho cuando canta que tiene que abandonar el escenario para vomitar). Su agente (excelente James Keane) trata de convencerlo para que escriba nuevos temas para Tommy Sweet (Colin Farrell), quien fue su discípulo y ahora es una de las más grandes estrellas del género. Pero Bad Blake, tozudo como el que más, se niega.

Durante una parada en Nuevo México es entrevistado por una periodista local, Jean Craddock (Maggie Gyllenhaal), con quien no tarda en seguir en contacto hasta que los dos inician una relación sentimental. Jean ha sido utilizada por los hombres con anterioridad, de ahí que ahora cuide sola de su hijo. Poco a poco, ella y Blake profundizan en la relación, que sólo se ve afectada por la adicción del cantante al alcohol. A pesar de que su buen amigo Wayne (Robert Duvall) trata de advertirle, aquél no le hace caso y un día su esperanza de mantener a Jean en su vida se desmorona.  


DUVALL, PRODUCTOR

Corazón rebelde está basada en la novela de Thomas Cobb adaptada para la ocasión por Scott Cooper, también director del film. Este ha sido producido por diversas manos, entre las que destacan las de Robert Duvall, quien en 1983 protagonizó Gracias y favores, de temática similar, y por la que fue recompensado con el Oscar al Mejor Actor. Hablé con Duvall por teléfono (en una entrevista que se publicó en el suplemento «La Vibra» del diario «La Opinión»), y le pregunté cuál era el secreto de este tipo de historias, que versan sobre gente normal, en ambientes rurales elejados del mundanal ruido de las grandes ciudades y siempre con la música como telón de fondo narrativo y dramático. El que fue Conseglieri en las dos primeras entregas de El Padrino me reveló que se tratan de relatos «muy simples. Y el melodrama. Hay melodrama en todo. Y representa a un tipo de gente muy especial. Es la expresión de música y arte».

En Corazón rebelde, al igual que en Gracias y favores, el alcohol forma parte del día a día de los personajes: el que encarna Bridges sigue adicto al mismo, mientras que el de Duvall lo abandonó años atrás. «Estos tipos siempre están viajando en autobuses,
comenta Duvall al hablar de los cantantes de country y su afición a la botella. Son viajes largos. Y no tienen aficiones. Así que les queda el alcohol y las drogas… Yo conocí a un cantante de “country” que se gastaba 1.500 dólares al día en cocaína… Es también fruto de la presión que sienten a su alrededor: lo que hace uno lo hace el otro. Hay mucho alcohol y drogas en ese mundo, y es desafortunado». Otro detalle sustancial del largometraje es la apuesta por mostrar en pantalla paisajes de Estados Unidos con «cielos abiertos... Eso es el reflejo de una parte destacada del país, asegura Duvall. El cielo abierto, las formaciones de estrellas, la luz especial durante el día y la noche en los alrededores de Santa Fe... Nos aprovechamos de eso».   


INCREÍBLE BRIDGES

Ciertamente no hay nada nuevo en Corazón rebelde, salvo una lección de actuación por parte de Jeff Bridges, cuyo personaje no sólo está obsesionado con la botella sino también con la (horrenda) televisión en español que se produce en Estados Unidos. El director Scott Cooper aprovecha los paisajes del sur del país, sus gentes y ambientes para integrarlos en el relato que, por un lado, supone un correcto retrato de un alma perdida (correcto, pero alargado, especialmente cuando Blake pierde al hijo de Jean en el centro comercial o cuando aquél decide ingresar en una clínica de desintoxicación); y, por otro, carece de cierta veracidad en el episodio al que el libreto presta más atención.

Hablo de la relación entre Blake y Jean, que no resulta muy creíble por dos motivos: el primero, la imagen, más que la actuación, de Maggie Gyllenhaal (nunca me creí que era una madre soltera sureña); y el segundo, no paré de preguntarme por qué una mujer treintañera, abusada con anterioridad, se enamora de un borracho veinte años mayor que ella (hay un instante en el que Jean le dice: «he cometido muchos errores. Estoy intentando no repetirlos» para inmediatamente después caer en los brazos de Blake…). Corazón rebelde ha sido nominada a dos Globos de Oro al Mejor Actor y a la Mejor Canción.



USA, 2009. T.O.: «Crazy Heart». Director: Scott Cooper. Productores: Scott Cooper, Robert Duvall, Rob Carliner, Judy Cairo, T. Bone Burnett. Producción: Butcher’s Run Films/Informant Media para Fox Searchlight Pictures. Guión:  Scott Cooper según la novela de Thomas Cobb. Fotografía: Barry Markowitz. Diseño de producción: Waldemar Kalinowski. Música: Stephen Bruton, T. Bone Burnett. Montaje: John Axelrad. Intérpretes: Jeff Bridges (Bad Blake), Maggie Gyllenhaal (Jean Craddock), Robert Duvall (Wayne), Tom Bower (Bill Wilson), James Keane (Mánager), Colin Farrell (Tommy Sweet), William Marquez (Doctor).



Articulo publicado en el número 299, Febrero 2010.

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Nº 299.

Febrero 2010