LA MULA
Un pollino entre las trincheras Por Boquerini
Tras más de tres años de pleitos llega por fin a las pantallas esta película, basada en una novela de Juan Eslava Galán, ambientada durante la Guerra Civil. Una comedia de trasfondo amargo con Mario Casas y María Valverde como protagonistas.
La película fue iniciada por el británico Michael Radford, que por desacuerdos entre los coproductores, se retiró del rodaje cuando quedaba una semana para su finalización, siendo acabada por un ayudante de dirección. Radford ha prohibido que su nombre aparezca en la película. En la Academia de Hollywood existía hasta hace pocos años un pseudónimo que se utilizaba cuando un cineasta, por el motivo que fuese, no quería firmar una película. Alan Smithee. En España hasta ahora nunca había sucedido esto por lo que no existe pseudónimo para estos casos. Como director de La mula figura simplemente como Anónimo. En el reparto, además de Mario Casas y María Valverde, Secun de la Rosa, Chiqui Maya, Mingo Ruano, Ignacio Mateos y Tavi García.
En los últimos meses de la Guerra Civil, en Andalucía, Juan Castro (Casas), cabo del bando nacional, al ir a buscar setas para el teniente coronel, encuentra una mula extraviada en medio del campo de batalla y decide quedársela, con intención de llevársela a su casa al finalizar la guerra, escondiéndola entre las otras mulas de la 
compañía y llamándola Valentina. En el pueblo próximo al frente conocerá a Conchi (Valverde), la hija de los dueños del hotel del pueblo, que busca sobre todo un novio con dinero. Juan no le confesará su origen campesino sino que se hará pasar por el hijo del terrateniente del lugar, logrando, al menos de momento, que Conchi se interese por él. Pero a Juan le importa más la suerte de su mula que ganar la guerra. Por eso, tras serle requisada para llevar a un obispo castrense, y salir desbocada (con el obispo en su lomo) tras un ataque republicano, sale a buscarla. Atraviesa la línea del frente, y se ve implicado en un episodio tan peligroso como hilarante que, muy contra su voluntad, se va a convertir en un héroe de guerra, siendo condecorado por el mismísimo Franco. A través de este hombre, más preocupado por sus avances en el terreno amoroso que por la progresión del enemigo, la película muestra una visión insólita de la Guerra Civil: anti heroica, pícara y tierna a la vez. Aunque comedia, el fondo es amargo: una guerra en que amigos y vecinos de un mismo pueblo están luchando en bandos opuestos simplemente por el lugar en que estaban cuando la sublevación militar, sobre soldados nacionales que, por convicciones desearían estar luchando por la República, y sobre soldados republicanos que, hartos de luchar, lo que quieren es rendirse a los nacionales para poder volver a sus casas. Pero, cuando tras tres años de lucha, llega «la victoria», los soldados que han combatido en la guerra, regresan a sus casas igual de pobres que cuando fueron reclutados.
HISTORIA DE AMISTAD Y ESPERANZA
Juan Eslava Galán, autor de la novela y coguionista del film, asegura con humor que «por primera vez hay un autor que está completamente de acuerdo con la forma que su libro se ha pasado al cine. Es una historia cierta, la de mi padre, que se ha rodado en los lugares donde ocurrió y en la que no hay buenos ni malos sino una mirada con un distanciamiento que le viene muy bien». El escritor recuerda: «Porque yo no quería que las vivencias de mi padre se perdieran con su muerte, escribí la novela “La mula”, que recoge la singular empresa en la que se embarcó cuando era cabo acemilero en la guerra: la de salvar una mula que, llegada la paz, sirviera para levantar su casa y su futuro». Eslava Galán, que a falta de director que defienda su obra, se ha convertido en portavoz de la película, y que se ha preocupado mucho de que ambientación y uniformes fuesen tal y cual eran en la época, añade: «La historia sobre el papel, y su guión cinematográfico, cobraron vida propia y se convirtieron en un alegato antibelicista y en una bella historia de amistad y esperanza. Me gustaría que fuese también un homenaje y un brindis conciliador por todos aquellos sufridos soldados anónimos que hicieron la Guerra Civil». El gallego Mario Casas, que hace un gran trabajo interpretando a Juan Castro, incluso poniendo un perfecto acento cordobés, explica que su personaje es el de «un chaval sencillo que trabaja en el campo con mulas. Su futuro es tener una mujer y una mula. Los personajes que se le van apareciendo le van a ir diciendo cosas con miradas y con gestos. Va a aprender que es lo que quiere en la vida». El actor comenta que «cuando voy al baile del pueblo, conozco a Conchi, cuya madre quiere que encuentre a un hombre con dinero, y me enamoro perdídamente de ella. Hay engaño por mi parte y también por la suya, pero es una historia de amor muy bonita», dice, definiendo el film como «una película humilde con personajes sencillos. Tiene mucha comedia pero además, va a llegar al corazón». Por su parte, María Valverde explica que «Conchi es la guapa de la que se enamora Juan. Es una chica de pueblo que puede ser engañada por alguien que huele a mula. Se mueve un poco por el interés. Puede ser muy indiferente pero en el fondo sueña y le gustaría ser una artista de cine». Secun de la Rosa, el tercer personaje del film, es El Chato, el mejor amigo de Juan, y juntos forman una especie de Don Quijote y Sancho Panza. «El Chato es un personaje muy humilde, muy ignorante, que no sabe leer ni escribir, es un cabrero muy pobre y su única referencia son los señoritos con los que se está criando», dice el actor, que habla del film como «un canto a la libertad y una película muy pacífica para ser de guerra».
Alejandra Frade, coproductora española de la película, apuesta por esta por encima de todos los problemas que ha atravesado la producción: «Hay películas que tienen vida propia, solo es cuestión de despertarles el ánimo. La vida de “La mula”, desde la novela a la gran pantalla, comienza mucho antes de que llegue a mis manos. Posiblemente comienza en el momento en el que un padre le cuenta la historia a su hijo. Ese padre fue Juan Eslava Castro, padre del escritor Juan Eslava Galán y a quien que va dedicada la película. Y, obviamente el hijo, es el autor de la novela en la que está basada». La hija del mítico productor José Frade, añade: «En 2004, Gheko Films adquirió los derechos de la adaptación cinematográfica. Han pasado cosas. Pero recuerdo, como si fuera ayer, las palabras de Juan: “Yo soy la memoria de mi padre”. La memoria, el recuerdo, la imaginación. Esto es, el caldo de cultivo que dota a las películas de vida propia. Y cuando la vida lucha por sobrevivir y se abre paso, solo lo esencial es imprescindible». Alejandra Frade explica que pese a los problemas, «la película va cobrando vida propia y las cosas pasan, por muy tremendo o extraño que a alguno le pueda parecer. Las cosas pasan porque hay que cerrar el reparto y el reparto se cierra. Hay que rodar un guión, y el guión se rueda. Se monta y se sonoriza. Se compone la música y comprendemos que la película tiene alma y que tiene vida. El proceso de producción ha terminado». Tras tres años en los juzgados, la película ha tenido su primer encuentro con el público en el presente Festival de Cine Español de Málaga.
España-Gran Bretaña-Irlanda, 2013. Director: Anónimo. Producción: Gheko Films. Productores: Alejandra Frade y Bruce St. Clair. Guión: Juan Eslava Galán y Anónimo, basado en la novela de Juan Eslava Galán. Música: Óscar Navarro. Fotografía: Ashlet Rowe y Ángel Luis Fernández. Montaje: Teresa Font. Diseño de producción: Sophie Becher. Decorados: Marta Blasco. Intérpretes: Mario Casas (Juan Castro), María Valverde (Conchi), Secun de la Rosa (El Chato), Chiqui Maya (Antonio), Mingo Ruano (Amor), Ignacio Mateos (Jesús), Tavi García (Cárdenas), Eduardo Velasco (Sargento Barrionuevo), Jesús Carroza (Churri).
Articulo publicado en el número 335, Mayo 2013.
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