CITY OF EMBER. EN BUSCA DE LA LUZ

La ciudad de los seres perdidos


De la invasión de producciones fantásticas de corte infantil/juvenil que hemos soportado en los últimos años basadas en novelas de cierto éxito editorial, «City of Ember. En busca de la luz» destaca por ser, de lejos, la más original, atípica y arriesgada. Oscura, pesimista y de ribetes terroríficos, la película de Gil Kenan (responsable de aquella joya de la animación que fue «Monster House») se beneficia de la colaboración como guionista de Caroline Thompson, habitual colaboradora de Tim Burton que sabe dar al conjunto un tono alejado al de otras sagas producidas por Walden Media y coloca al film como una rareza de género que está más cerca del cine de los inicios de Jean-Pierre Jeunet que de «La brújula dorada», por poner un solo ejemplo.


La ciudad de Ember se construyó bajo tierra para proteger a la humanidad y hacer posible un último refugio en caso de un desastre global. Después de producirse éste, sus habitantes viven dependiendo del abastecimiento de alimentos y de la luz eléctrica que protege a los humanos de las terribles criaturas mutantes que viven más allá de los límites de la urbe. Sin embargo, un día la comida empieza a escasear y la luz tiene constantes problemas centrados en el mal funcionamiento del generador central,
empezando una odisea para Lina (Saoirse Ronan) y Doon (Harry Treadaway) que comienzan una investigación sobre los orígenes de los problemas que les crearán problemas con el misterioso alcalde Cole (Bill Murray), a pesar de las advertencias del padre de Doon, Loris (Tim Robbins).

Para Gil Kenan, la gran diferencia entre City of Ember. En busca de la luz y otros productos similares radica en que «en mi película nos situamos en un escenario post-apocalíptico. No estamos hablando de mundos en dimensiones  paralelas o otros planetas, sino que nuestra civilización ha sido destruida. Y eso ya es una planteamiento difícil a la hora de abordar una película de corte infantil/juvenil». Eso hace que la película de Kenan no sea una aventura ortodoxa, de villanos y héroes, sino una búsqueda de lo que fue de ese mundo y una odisea para salvar lo que nos queda de Humanidad. Para Kenan eso implica «que la película es, desde el principio una historia oscura y pesimista, protagonizada por personajes adultos amargados y poco esperanzados. Es la curiosidad y la esperanza de las nuevas generaciones lo que puede salvar a los restos de la civilización humana».

Para Kenan todo ello exigía un diseño de producción alejado de lo maravilloso y muy adentrado en la fábula oscura. Ember no es una ciudad glamorosa, como las vistas en películas como La brújula dorada o similares, sino un lugar oscuro y decadente, cuyos bloques de viviendas agolpados unos encima de otros recuerdan a una megalópolis al estilo de Metrópolis pero algo abandonada y con toques del Jeunet de Delicatessen o La ciudad de los niños perdidos, es decir, un toque decididamente europeo, sin olvidar toques de Tiempos modernos, de Chaplin. Kenan confió en Martin Laing, un colaborador de James Cameron en Titanic y Avatar que recibió un encargo que Kenan califica como «muy claro. Yo quería que Ember no fuera un mero efecto digital, sino un lugar con una textura, que atrapara literalmente a sus habitantes, que tuviera una especie de vida propia, casi orgánica, siniestra».


UNA BRILLANTE CONCENTRACION DE TALENTOS DEL FANTASTICO

Kenan, un alumno privilegiado de Robert Zemeckis y un adorador del cine de los 80, configuró City of Ember. En busca de la luz como un film en la línea de clásicos de esa década como Los Goonies o Gremlins. Es decir, una historia de ciencia ficción con toques oscuros donde los héroes son casi teenagers y los adultos son satélites que giran en torno a su mundo. Para ello, Kenan tuvo la ayuda en la adaptación de la
(no publicada) novela de Jeanne DuPrau en la que se basa el film de  Carolina Thompson, colaboradora de Tim Burton en Eduardo Manostijeras o Pesadilla antes de Navidad. Thompson calificó la novela de DuPrau desde el principio como «una especie de Codigo DaVinci con acné. Un puzzle del que se sabe poco hasta el final y que permite diferentes niveles de suspense y una narración en torno a pruebas y pistas que recuerda el ritmo de los modernos videojuegos».

Junto a Thompson, la producción de la película incluyó a un casting de actores importante. Dejando el protagonismo a los jóvenes Saoirse Ronan (nominada al Oscar por su brillante trabajo en Expiación) y Harry Treadaway (visto en la excelente Control), se contó con la presencia de Bill Murray para intepretar al inquietante alcalde de Ember o de Tim Robbins como el padre del joven Doon. Además, Martin Landau presta su rostro perturbador para interpretar a uno de los personajes más enigmáticos del film, Sul, el encargado del generador.

City of Ember. En busca de la luz se revela de este modo como una de las películas de género más atípicas e interesantes de esta última parte del año, un ejercicio de nostalgia ochentera que no se detiene al captar influencias anteriores procedentes de películas como Los 5.000 dedos del Dr. T, Un mundo de fantasía o Chitty Chitty Bang Bang, o sea, que la mirada del Dr. Seuss o Roah Dahl está muy presente en el film de Kenan, quizá también por la influencia de Caroline Thompson, admiradora declarada de ambos autores.

En definitiva, un soplo de aire fresco en el panorama del cine fantástico juvenil actual, un film que pese a su espectacular parafernalia visual y técnica conserva alma y narración, a pesar de una cierta tendencia a planificar la misma en clave de videojuego (las diferentes pruebas que los protagonistas deben de superar parecen pantallas de un juego al uso) y una cierta simplicidad en la trama. Y es que el sabor que deja el moderado metraje de City of Ember. En busca de la luz (poco más de 90’) hace querer saber más de ese mundo y del exterior, de la Humanidad perdida y que los jóvenes protagonistas del film se disponen a recuperar.       
                                                                                                                     
Angel Sala



USA, 2008. T.O.: «City of Ember». Director: Gil Kenan. Guión: Caroline Thompson, basado en la novela de Jeanne DuPrau. Productores:  Gary Goetzman, Tom Hanks. Producción:  Playtone, Walden Media/Summit Entertainment. Fotografía: Xavier Pérez Grobet. Música: Andrew Lockington. Montaje:  Adam P. Scott. Intérpretes: Harry Treadaway (Doon), Saoirse Ronan (Lina), Tim Robbins (Loris), Bill Murray (Alcalde Cole), Martin Landau (Sul), Toby Jones (Barton)



Articulo publicado en el número 286, Diciembre 2008.

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Nº 286.

Diciembre 2008