KATIE CASSIDY

Cuestión de sangre                                                                             Por Marc Servitje



El «remake» de «Pesadilla en Elm Street» nos ofrece la posibilidad de familiarizarnos con el bello y embriagador rostro de Katie Cassidy. Hija del popular actor y cantante David Cassidy (de la serie «Mamá y sus increíbles hijos»), trata de desprenderse de la alargada sombra de su padre interviniendo en un buen porrillo de films de terror adolescente («Negra Navidad» y «Cuando llama un extraño») y diversas series de televisión («La isla de Harper» y la nueva versión de «Melrose Place»). A la espera de que finalmente se concrete la adaptación cinematográfica de «Dallas», en la que daría vida a Lucy Ewing, Katie sueña con seguir escalando posiciones en el competitivo mundo del espectáculo.


Los casos de nepotismo se repiten una y otra vez a lo largo de la historia del cine. Sin ir más lejos, este verano veremos al hijo de Will Smith, Jaden Smith, enfundándose el quimono de Karate Kid en el remake del emblemático film de los 80, y el próximo otoño Connor Cruise, el hijo adoptivo de Tom Cruise y Nicole Kidman, aparecerá en la película de acción Red Dawn. Sin embargo, Katie Cassidy, hija del sex symbol de los 70 David Cassidy, asegura por activa y por pasiva que sus lazos familiares no han sido determinantes para llegar hasta donde está: «El hecho de tener un padre
famoso me ayudó a meter el pie en la puerta, pero luego tienes que responder a las expectativas porque nadie va a contratarte sólo porque seas la hija de un famoso». No sólo es hija de uno de los protagonistas de la celebérrima serie de televisión Mamá y sus increíbles hijos, sino que además proviene de una larga estirpe de intérpretes, entre los que se cuentan su abuelo Jack Cassidy, su abuela Evelyn Ward, y sus tíos Shaun, Patrick y Ryan Cassidy. Es como si la divina providencia hubiera decidido que su reluciente e impoluta sonrisa, sus estupendos pómulos y su delicada figura tuvieran como único fin seducir y entretener a los espectadores. Tenía tan sólo 7 años cuando hizo sus primeros pinitos en producciones teatrales amateurs, en adelante formaría parte del equipo de cheerleaders del instituto, luego luciría palmito en diversas campañas de Abercrombie & Fitch, Republic y Guess, y, cuando ni siquiera era mayor de edad, la discográfica Artemis Records la ficharía para cantar una nueva versión de «I Think I Love You», la misma canción que su padre había convertido en hit en 1974. En contra de lo que muchos podrían pensar, su progenitor nunca la animó a participar en las representaciones del colegio o a contratar su propio profesor de arte dramático siendo apenas una adolescente; de hecho, David Cassidy siempre se opuso a ello y tuvo poca incidencia en la educación de Katie, sobre todo después de que se divorciara de su madre, la modelo Sherry Williams, y ésta se fuera vivir con su tres hijas (Katie tiene dos hermanas mayores, Jenna y Jamie) al lado de su nuevo esposo, un médico llamado Richard Benedon. Consciente de que a Katie se le había metido entre ceja y ceja convertirse en actriz, David se limitó a darle un solo y sucinto consejo: «Le dije que no trabajara por dinero. Que no lo hiciera por la fama. Que trabajara por el trabajo en sí. Y que, si alguna vez tenía la oportunidad de interpretar un gran papel, lo aceptara sin rechistar aunque prácticamente no le ofrecieran un centavo por ello».


PRINCESA DEL «SLASHER»

Si bien es cierto que su filmografía no registra ningún título de postín ni ninguna interpretación digna de ser premiada, no lo es menos que esta californiana de 23 añitos ha logrado hacerse un pequeño hueco en la industria del cine y la televisión, en especial en remakes de films de terror de los años 70 y 80. Así, ha intervenido en la nueva versión de Negra Navidad, ha sufrido la furia de un asesino en serie en Cuando llama un extraño y en los próximos días la veremos huyendo despavorida de las cuchillas de Freddy Krueger en Pesadilla en Elm Street (El origen). Sea por la naturaleza de las películas en las que suele participar (atestadas de psychokillers sedientos de sangre) o por el escaso caché que por el momento atesora, la verdad es que sus personajes acostumbran a tener un destino de lo más funesto. ¿Se acuerdan de aquella escena de Venganza en la que Liam Neeson hallaba su cuerpo sin vida tras sufrir todo tipo de abusos y haber sido obligada a inyectarse heroína? ¿Y qué me dicen de La isla de Harper, en la que daba vida a una pobre y desdichada novia que descubría horrorizada que se había enamorado de un psicópata? Peor suerte corrió su personaje en el remake de La revancha de los novatos, que ni siquiera llegó a ver la luz después de que los productores decidieran cancelar el proyecto a las tres semanas de rodaje. Katie también se muestra escéptica con el devenir de la adaptación cinematográfica de la archiconocida serie de televisión Dallas, donde supuestamente iba a interpretar a Lucy Ewing (papel que logró tras imponerse a Jessica Simpson y Kristin Cavallari) y que no acaba de cristalizar a pesar de que ya hace tiempo que se escribió el guión y se cerró el reparto (con John Travolta en el rol de J.R.). De ahí que tenga claro que «no hay que poner todos los huevos en la misma cesta» y haya decidido tener un ojo en el cine y el otro en la televisión. De esta forma se explica su concurso en la serie Supernatural, en la que emuló a un ser demoníaco llamado Ruby, y en la nueva versión de Melrose Place, donde encarnó a una ambiciosa publicista que viste a la última moda. Hasta ese momento, la hija de David Cassidy había sido más noticia por su publicitado romance con el joven actor y cantante Jesse MCartney (con quien había rodado el videocilp She’s No You), que no por su carrera interpretativa. Sin embargo, el dar vida a Ella Sims en Melrose Place, un personaje que tenía más de un punto en común con el que Heather Locklear había popularizado en la serie original, la puso en boca de todos y todas, siendo reclamada por numerosas revistas para conceder entrevistas y embellecer sus páginas con instantáneas de su refrescante fachada. Y, por si fuera poco, la serie no sólo la situó en el candelero sino que le brindó una fantástica oportunidad para ajustar cuentas con alguno de sus ex, como el jugador de baloncesto de Los Angeles Lakers Sasha Vujacic: «Cuando rompimos pasé un mal trago. La gente del “set” se daba perfecta cuenta de ello. Así que en el sexto capítulo, los guionistas escribieron esta frase para mi personaje: “Los Lakers son uno de mis equipos favoritos. El día que traspasen a Sasha se convertirán en el mejor equipo de la Liga”. ¡Así que si te metes con la chica de “Melrose Place” ya sabes lo que te espera!».             




Articulo publicado en el número 304, Julio-Agosto 2010.

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Nº 304.

Julio-Agosto 2010